17 de febrero de 2016

CUENTO CORTO 4: LAS SEDUCTORAS

CC4 (17.02.2016)
LAS SEDUCTORAS

Llegaron montadas en tres carretas a bueyes adornadas con toldos de aromos retamillas y banderitas tricolores de papel que las engalanaban graciosamente

Irrumpían por la polvorienta calle principal con sus cabelleras tranzadas con rosetas de sedas y aretes plateados y sus caritas empolvadas con panquei y sus labios enrojecidos furiosos

Las gentes fisgonas se agolpaban tras los árboles de las veredas

Y ellas les saludaban con sus brazos de reinas agitados mirándoles a los ojos y gritando viva Chile

Atrás quedaron los litres los maitenes y los maquis

Atrás quedaron las cavas de papas los parronales las harinas tostadas de trigo y las chichas de manzanas

Atrás quedaron las tortillas de rescoldo cocinadas en las cenizas ardientes de sus amores deseados

Atrás quedaron las trillas y los hombres violentos

Llegaron por la calle principal a seducir pueblerinos

Se instalaron al final de otra calle pedregosa al lado del riachuelo aún cristalino

Y vendían aceites repugnantes en toneles de acero y escalaban por las paredes los tarros de conserva marca Oso en interminables estanterías de madera

Y se mezclaban los olores de las pasas el pan amasado los confites con los aromas de los tomates apilados en cajones

Las arvejas secas el azúcar a granel los garbanzos y los porotos blancos se dispensaban con palanas de hojalata

Y todo era envuelto en papeles de diario viejo

Y así los aretes se oxidaron las trenzas se encanecieron las cintas se deshilacharon los rojos furiosos se encausaron por las comisuras de los labios y las banderitas terminaron corroídas por el tiempo

Las tres nunca enamoraron
Las tres nunca se casaron
Las tres nunca tuvieron hijos ni deudos

Sólo fueron conocidas por siempre como las señoritas viva Chile.




15 de febrero de 2016

CUENTO CORTO 3: ERA EL DOCTOR

CC3 (15.02.2016)
ERA EL DOCTOR

Salud y fuerza cósmica vociferaba como una arenga de guerra cada vez que brindaba bebiendo su copa hasta el fondo y volcándola para demostrar que no quedaba gota alguna del vinillo de cantina que bebía con los vecinos diariamente

Él era el único que bebía sin pagar no porque no quisiera hacerlo sino porque era patrimonio de todos el sustentar sus gustos etílicos

Era la forma en que las solteronas las separadas las casquivanas e incluso las viudas se encargaban de suministrar los recursos para que el bebiera libremente

Él y sólo él podía ingresar en las tinieblas de invierno a la población de los delincuentes para curar las heridas de arma blanca atender las parturientas y recetar bocanadas de humo en los oídos para los injuriosos nocturnos

Él era el único que orinaba el piano del lupanar rodeado de sus prostitutas preferidas sin que la Madame Rosa lo increpara

En realidad no tenía putas preferidas las atendía a todas previniendo sus males con yerbas misteriosas y pócimas alegres evitando sus vientres y salvando sus vaginas

Aunque era de formación estrictamente alópata su vocación era innovadora y alternativa

Tan rupturista fue que se comentaba su riña abierta a voces y golpes con el catedrático que discrepaba de sus creencias y que terminó expulsándolo de la Facultad centenaria

Entonces desde siempre deambuló por los callejones visitando a las madres los dolientes las viudas los delincuentes y las putas

Era el curandero el machi el hechicero el medicastro el sanador de los miserables los marginados los tristes y los vapuleados

Hasta que un malogrado día los irreverentes sin códigos los impertinentes sin límites irrumpieron en su sucucho para robarle lo último del alma que le quedaba rompiendo con su tesoro valioso el que todos lo amaban

Desde ese día se marchitó vulnerable

Nunca supe que día murió ni cuánto duró desde ese deleznable día de invierno

Las mujeres del pueblo perdieron sus consejos milenarios

Los bandidos se desangraron

Las prostitutas se preñaron

El piano orinado se secó hasta el remate de los últimos trastes de la casa de la Madame Rosa que murió tan pronto como queriendo seguirlo

Dicen los que saben que deambula por el cielo atendiendo a ángeles y querubines y bebe copones de vino maduro hasta volcarlos sin gota alguna.



10 de febrero de 2016

CUENTO CORTO 2: LA REJA

Otro CUENTO CORTO…les agradezco sus impresiones, comentarios, críticas, emocionalidades y toda opinión que me sirva para remotivarme permanentemente y llegar a compendiar un libro…ustedes serán mis críticos(as) amistosamente despiadados…gracias

CC2 (10.02.2016)
LA REJA

El siempre insistía en que era operador de bombas
No le gustaba que le dijeran bombero porque eran los que apagaban incendios

Cada vez que llenaba el estanque de mi camioneta y le entregaba las monedas me decía gracias papito vaya con Dios papito cuídese papito regalándome deseos buenos

Un día cuando estaba cesante en los años de marginalidad social económica y política me encontró taciturno y me dijo qué sucede papito

Nada Tata nada

Extrajo el manojo de billetes que siempre manejaba en sus bolsillos
Al igual que el cuentacuentos que compra y vende cebollas en la vega nocturna
Siempre tienen manojos de billetes
Puso uno en mi mano y la cerró diciendo te salvas con esto cierto

Compré pan mortadela y queso y esa tarde comimos bien

Cuando dejó de trabajar y usaba muletas lo encontré deambulando las calles
Le dije con esto te salvas y me miró agradecido

Cada navidad cada año nuevo cada día fortuito que nos encontramos continuó salvado y agradecido

Hasta que le dije sabes tengo una reja metálica que necesita pintura busca un ayudante y la pintan

Creí que le regalaba algo digno

El maestro Chumi era flaquito viejito y pálido
Me adopta me decía cuando quería destacar su agradecimiento por la comida y bebida que le dábamos como parte del trato

El Tata igual ayudó a pintar lentamente la reja roja primero y negra finalmente
Se demoraron comieron y bebieron una semana

Meses después nos encontramos casualmente en su andar lento y apoyado
Le pregunté por el maestro Chumi porque me agradaba mucho su amable agradecimiento
Se murió me dijo él no estaba acostumbrado a comer tanto y como no fue adoptado prefirió irse para no pintar más rejas rojas y negras

Ahora cuando encuentro al Tata sólo le digo con esto te salvas cierto
Y me basta con que me mire agradecido.






CUENTO CORTO 1: LA NIÑA Y LOS TRENES

A contar de hoy compartiré CUENTOS CORTOS, como una contribución cultural y un forma motivacional para llegar a editar un libro.

CC1 (09.02.2016)
LA NIÑA Y LOS TRENES

Ese día como nunca hago descansé en la plaza
Aproveché de meditar que se me venía encima la vida y que estaba envejeciendo

Qué se siente ser jubilado sin júbilo sentado en una banca de madera
Estaba divagando sobre el futuro sin ver ni sentir aparentemente nada
Sólo pensaba y sentía la brisa fría propia de esa plaza

Se sentó a mi lado bajo el tilo añoso que un día cualquiera cayó estrepitosamente
Estaba regalando ojos vidriosos escondidos en un rostro perdido y un tanto desgarrado
Me contó su vida sin decir palabras
Se acomodó en el banco de la plaza como queriendo acercarse

Me interesó lo complejo de su vida sin palabras

De pronto se acercó casi sigilosamente besó mi mejilla suavemente sin besarla y me dijo adiós sin palabras

Caminó hacia la estación nostálgica de trenes que se fueron hace tiempo
Para perderse entre gentes impropias que no la miraron ni advirtieron su pena
Se fue taciturna y lento sin haber llegado

La niña triste se fue buscando los vapores eternos de los trenes
La niña triste se subió a trenes que nunca salieron
Trenes que nunca regresaron

Nunca ame tanto sin haber amado.





14 de diciembre de 2015

Modelo de Gestión del Conocimiento para integrar curricularmente Telemedicina en la formación de profesionales de la Salud


Ponencia expuesta en el II Congreso Iberoamericano de Telesalud y Telemedicina – Salud Conectada 2015, que tuvo lugar en Sevilla, España, entre el 23 y el 25 de noviembre de 2015, organizado por lAsociación Iberoamericana de Telesalud y Telemedicina (AITT) en colaboración con la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS) y la Sociedad Ibérica de Telesalud y Telemedicina (SITT).

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