7 de junio de 2016

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y RELACIONES INTERCULTURALES: UN MODELO APLICADO EN CHILE

Tenemos publicado un nuevo libro en AMAZON titulado:

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO Y RELACIONES INTERCULTURALES:
UN MODELO APLICADO EN CHILE
Autora: Carole Benassi
Coautores: Marcelo Careaga, Eileen Sepúlveda


CUENTO SEMICORTO 18: ATERRADO

CSC18 (01.06.2016)
ATERRADO

Llegó solo a la habitación del hotel de una de las tantas ciudades que visitó porque siempre le gustó viajar y conocer ciudades nuevas

No entendía por qué le gustaba tanto conocer ciudades si cada vez que se quedaba solo en la habitación de cualquier hotel entraba en una zona de pánico que lo envolvía hasta aterrarlo

Se le producía un descontrol que el interpretaba como bioquímico que le sobrepasaba los niveles de conciencia y que entendía que no era conductual

Era pavor un pavor trascendente ante la detención abrupta de la cotidianidad de la vida

Las habitaciones de los hoteles eran estáticas inamovibles en su extraña confortabilidad ajena e impropiamente limpia

Se acostó de espaldas mirando el cielo raso tratando de encontrar moscas o zancudos vivos o muertos daba igual no había nadie era la soledad plena

Sintió que el colchón lo atrapaba y que el cielo se alejaba generando un tubo que lo perdía en el espacio

Al sentir que el calor lo agobiaba se desnudó y comenzó a mirar las murallas conversando con ellas sus atribulaciones desorbitadas

Había aire acondicionado y el calor igual lo agobiaba le faltaba el aire y una mezcla de angustia y ansiedad lo aterraba

Quería pensar claro para evadir esa sensación de vulnerabilidad y desamparo

Comenzó a recordar sus clases de epistemología divagando será la insoportable levedad del ser de Kundera será la náusea existencial de Sartre será desengaño o vacío desesperado será la falta de una noción trascendente y metafísica divagaba

Entonces regresaba a su ambivalencia emocional y se cobijaba entorno a sus piernas desnudas y fetalmente miraba el espacio perdido que lo devoraba como lobos hambrientos

Se orinó de terror y sintió que sus fluidos corporales no estaban vaporosos se habían enfriado como estertores de muerte blanca

Recordó que cuando acompañaba a las viudas en los funerales no le gustaba mirar los rostros de los difuntos porque les temía y prefería recordar las miradas de los vivos

Pero ahora se veía a sí mismo empalidecido transparente volátil flotando volando entre sedas que le daban cosquillas y nubes que le invitaban a caer al abismo

Su rostro estaba muerto pero con los ojos abiertos que le miraban

Se le había desdoblado la vida y no sabía cómo regresar

El yo había perdido su ser se había extraviado su seguridad ontológica y derivaba por una interminable y aterradora duda existencial

Estaba moribundamente perdido en el éter que era el ethos eterno era alfa y omega era el principio y el fin

Y él no estaba ni en el principio ni en el fin estaba perdido en la esencia de todo respirando vapores de lo desconocido

Oh Teilhard como te recuerdo quiero aferrarme y no puedo

Al despertar con la turbulencia se dio cuenta que volaba hacia una nueva ciudad donde lo esperaba otra pieza de hotel.

2 de junio de 2016

CUENTO SEMICORTO 17: ELLAS Y LOS ABRAZOS IMAGINARIOS

CSC17 (01.06.2016)
ELLAS Y LOS ABRAZOS IMAGINARIOS

Cruzaron las miradas por primera vez en la fiesta de cumpleaños de la amiga común de toda la vida

Aunque compartían la misma amiga desde siempre nunca habían coincidido en un cumpleaños al mismo tiempo

Luego comprenderían que la vida opera de maneras más misteriosas de lo que aparenta

Ella viajaba a ese pueblo eventualmente desde la capital a visitar su soltera y octogenaria tía que le absorbía el tiempo con la promesa de ser su única heredera

Cuando la miró le sorprendieron sus enormes ojos entre pardos y levemente verdosos incrustados en su rostro moreno y cabellos negros azabache

Tenía cintura pronunciada y caderas abultadas senos insinuados en unas pequeñas protuberancias que afloraban a través de la blusa de satín y piernas un tanto más largas y torneadas que el común de las mujeres

Sin ser exuberante poseía un cuerpo atractivo y estimulante que no pasaba inadvertido para hombres deseosos ni para mujeres competidoras

Sin duda tenía una belleza latente un tanto salvaje que cautivaba a la primera mirada de cualquiera

Cuando las presentaron se besaron las mejillas cumpliendo el rito socialmente aceptado de que todos se besan cuando se conocen y cuando se encuentran

Ambas sintieron al mismo tiempo que sus bellos se erizaron y un cierto imperceptible rubor apareció ante los ojos de los demás

A ella le invadió un intenso calor que le atrapó sus sensibilidades más profundas sintiendo incluso algunos inesperados efluvios eléctricos

Sí eran como chispas inocentemente frías de colores azulados y violetas que ruborizaban sus pieles aflorando sensibilidades recónditas y despertando unos apetitos muy íntimos

Nunca hasta ese momento había sentido un estremecimiento tan intenso que emergía desde dentro hacia su piel que se ponía sudorosa y caliente

Una atracción atávicamente escondida le invadió y al volver a mirarse esas miradas ya no eran desconocidas sino que entre cómplices desde siempre

La fiesta transcurrió rápida entre miradas y abrazos imaginarios

La tomó de ambas manos arrastrándola bruscamente hacia el callejón escondido en donde las prostitutas se refugian a fumar

La abrazó con la mano derecha y tomó su pierna izquierda con la otra mano igual que en las películas que combinan el romance con las pasiones bruscas

Al comienzo ella la de los ojos plomizos y verduzcos la del pelo intensamente negro se resistió a los embates inesperados de la visitante

No dijo nada sólo murmuraba susurros y exhalaba vapores de una noche helada

Luego dejó de resistirse ya que no había forma de romper esa fuerza irracional que las envolvía

Se fueron flotando hacia una habitación imaginaria girando y enrolladas en abrazos y besos que las asfixiaron hasta que perdieron el conocimiento de las cosas y de los momentos

Las sábanas se arrugaron y mojaron

Los líquidos se confundieron en vellos entrelazados y las ventanas permanecieron herméticas como queriendo mantener dentro de la pieza los vapores de esa noche helada

Cuando la octogenaria tía heredó su fortuna la visitante juró volver para colmarla de obsequios valiosos de besos y abrazos imaginarios

Al llegar las velas del cumpleaños se habían apagado y la torta estaba desmigajada

La niña de los ojos claros y pelo oscuro brillante se había despedido amorosamente como acostumbraba sin encontrarse nunca con la visitante

La visitante quedó con sus regalos en las manos repleta de fortunas esperando si algún día podría amar ese amor que creyó verdadero

La de los ojos pardos de gato encelado y de pelaje de pantera que nunca logró besar ni abrazar.

1 de junio de 2016

CUENTO SEMICORTO 16: SENSORIALIDADES EN CUATRO CUENTOS

CSC16 (25.05.2016)
SENSORIALIDADES EN CUATRO CUENTOS

Se subió al andarivel el más largo que llega a media cima para continuar caminando hacia el cráter del volcán

Nunca había sentido vértigo ni temía a las alturas de hecho esquiaba las pistas interminables y serpenteantes y volaba los aviones sin mayores temores

En esa ocasión al mirar hacia el abismo sintió un estremecimiento frío y profundo percatándose que estaba experimentado un pánico inesperado horroroso y descontrolado

No era porque miraba hacia la profundidad de la quebrada bañada con algunas nieves eternas sino que era una sensación desbordada que le secaba la boca le palpitaba la vida y le demolía la existencia desarmando lo único propio que le quedaba su insignificante humanidad frente a la magnífica montaña

Estaba petrificado sin alternativas ya que bajarse era morir y no quería morir ya que estaba el cráter al que debía llegar

Siempre cumplía sus metas aunque le costara la vida

Al bajarse caminó tambaleante con sus piernas adormiladas y los ojos un tanto desorbitados tropezando torpemente con las piedras y resbalando imprudente por las laderas de magma con materiales piroclásticos desagregados y tefras milenarias

En la cima miró el horizonte entre azulado y blanco de cúmulos sintiendo algo totalmente distinto al éxtasis triunfante que imaginó

Sintió algo nuevo que le redefinió la vida y que no era el resultado de percepciones conocidas sino que era producto de sensorialidades desconocidas

Se sentó en el cráter meditando que esas sensaciones no tenían nada que ver con sus sentidos

Cuando era recién adolescente siempre experimentó la extraña angustia de no saber qué hacer con la primera mujer que tuviese en sus brazos

Varias noches despertó mojado de poluciones amorosas amándola sin conocerla y regocijándose en sus atribulados temores

Qué hacer para sacarle sus ropas explorar sus piernas y romper sus profundidades más lejanas oh qué hacer

Le agobiaba la idea de explorar las lencerías esas intimidades deseosas con las que aparecía en sus sueños esa mujer desconocida pero que estaba ahí presente real y siempre desafiante

Cuando cumplió quince años trabajó como ayudante de cocina en el restaurante de la feria anual

Cada cierto tiempo se acercaba a la barra colaborando para ganar algunas propinas y se rozaban los codos como si nada

Ella ya era levemente mayor de edad y atendía llevando pollos asados y anticuchos

No necesitaron decirse nada se produjo algo inesperado e interminable que no había imaginado nunca en sus atribulaciones anteriores

Ella candente y solícita sin su ayuda dejó caer sus grandes senos blanquecinos aureólicos sobre su cara y él se dejó amar por esas carnalidades expertas sin recordar temores ni lencerías que quitar con sus manos

Fue esa noche completa y misteriosa en que se quedaron en el camastro trasero de la guardia y sus recuerdos se agolparon en amaneceres que se vislumbraron entre tabiques de madera rústica

Las poluciones nocturnas se fueron enrojecidas tristes avergonzadas y erráticas para no volver nunca

Esa sensorialidad liberadora fue un sentido que estuvo más allá de sus sentidos

Estaba en la piscina termal a la que había concurrido insistente en los últimos diez años para luchar contra el dolor que padecía en su cadera desde el accidente aquel

Estaba acostumbrado a esa sensación embriagadora del agua termal que adormece y deja plácidas y relajadas a las gentes

Caminó desde la piscina por el pasillo cementado hacia el canal del mar gélido y se sumergió hasta que sintió que rápidamente su cuerpo se entumecía

Repitió dos veces la rutina hasta experimentar una sensación mareadora que no era la pérdida de referencia del él respecto de las cosas ni las cosas moviéndose frente a él

No era la presión arterial que lo aquejaba ni el ritmo cardíaco que se alteraba ni la falta de aire que lo agobiaba

Era la vida que se iba inexorablemente se iba rompiendo voluntades y deseos

Ya no había olores ni sensaciones ni sonidos ni aromas ni tactaciones

Era sensorialidad pura interna blanca profunda era un sentir ignoto y ciertamente arrogante que le invadió todo hasta desvanecerse plácido y relajado como lo hacen las gentes cuando se bañan en aguas termales

Ese sentir ciertamente no lo volvió a sentir nunca ya que aún no muere

Sólo queda la duda inquietante acerca de ese sentido que estoy buscando que sé que existe pero que aún no encuentro y no sé cómo nombrarlo

Quizás en un cuarto cuento que aún no nace y por lo tanto no siente nada.

19 de mayo de 2016

CUENTO SEMICORTO 15: AROMAS

CSC15 (18.05.2016)
AROMAS

Cuando llegaron por primera vez a Lisboa lo hicieron después de una larga y atribulada noche que sufrieron en un tren que venía desde Madrid en el cual un conductor neurótico se dedicó a increpar insistentemente a los pasajeros de segunda clase para evitar que durmieran sobre las parrillas que estaban arriba de unos asientos de madera

Cuando descendieron somnolientos y cansados sintieron una bocanada de aromas mezclados en los que el olor amargo de la estación histórica se comenzó a transformar en un frescor marino que llegaba desde el Río Tajo sazonado con sardinas y angulas

Fueron de la mano por la rua que nace en el magnífico Portal Fuenterrebollo de la Praça do Comércio caminando hacia las siete colinas y subieron al elevador metálico de Santa Justa donde los olores se difuminaron entre hollines

Te das cuenta que las ciudades tienen olor propio ese olor que es como su identidad más cercana y característica que te queda refunfuñando en las narices

Recuerdas cuando estuvimos caminando las calles de Sevilla y afuera de la Plaza de Toros nos invadió un leve y sutil tufillo a cloaca el que luego se suavizó con los aromas a gambas fritas calamares a la parrilla y cerveza derramada

Claro que las ciudades se reconocen por sus olores reafirmó su compañera de viajes

Nuestra ciudad huele a caracoles de jardín mezclados con caquis maduros más agua de peumo y sus olores nos impregnan como se te impregnan los olores de frutas caribeñas cada vez que te perfumas y ese perfume sólo a ti se te impregna con olor caribeño

Segovia huela a cochinillos horneados y crocantes que se cortan con un plato que luego se quiebra hacia atrás según el rito que inmortalizó Neruda al lado del acueducto

Y ese olor intenso y mojado a hierba fresca atada a los árboles caídos en las tierras del sur que me mata porque quiero morir donde se encuentran los canelos que nacen por cientos junto al agua ruidosa y transparente que brota horadando la montaña para aportarnos ese olor neutro y cristalino que invita a morir exuberantes

Te recuerdas cuando la selva nos arrojaba con sanguijuelas que olían a nuestra propia sangre y se reían de nosotros atrapadas en nuestras propias pieles transparentes porque graciosamente olíamos a sangres y transparencias

La Habana huele a tabaco mezclado con ron puro amarillento y penetrante huele a comidas caseras con arroz y frijoles negros en los paladares también huele a asfalto derretido y a mar melancólico en el malecón huele a gentes sudorosas y hambrientas de horizontes

Y olemos la fragancia de las gardenias amargas y de las azucenas que aún no sabemos cómo huelen

Londres huele a full english breakfast que repleta la nariz a fish and chips que repleta las calles a sunday roast que repleta los domingos y a custard avainillado que inunda el deleite olfativo de cualquier trotamundos

Y los vagabundos huelen a pérdidas y a las ausencias y a melancolía

Bristol definitivamente huele a chocolates cremas pasteleras y frutas caramelizadas que salen desde la Patisserie Valerie que está cerca de Cabot Tower y que inunda la ciudad de aromas dulces y alegres hasta el puente colgante de Clifton

Curiosamente mientras caminaban de la mano recordaron que les costó identificar los olores de Utrech y La Haya ya que olían a limpio a riachuelos congelados e inocuos a casitas de cuentos alargadas y enfiladas en callejuelas enfermas de ordenadas coloridas y serpenteantes siguiendo los angostos canales entonces habían más colores que olores

De pronto se dieron cuenta que a veces también algunas ciudades huelen un poquito a mierda de perros vagos y a estiércol de carruajes citadinos como en Viña del Mar

Recordar a Madrid fue recordar a Marcelino el de las mesitas con manteles rojos y sombrillas blancas en la Plaza Mayor donde competían sus aromas a salpicón de mariscos y morcillas confundiéndose con los de la señora Judith y sus solomillos humeantes y pudines

Y París
París huele a bohemia erótica a vinos en jarras a barcazas de madera en las que habitan los solitarios a catedrales antiguas a museos modernos y a boulangerie

Y huele tan bien el pan amasado del almacén de la esquina que en las tardes nos espera calientito para fundirse en una paila de huevos con morrón cocido

Y huele tan mal el olor a cicuta el olor a intestinos dormidos el olor a indiferencia a mezquindad a mediocridad y a muerte en los cementerios

Lo curioso de las mezclas es que es posible encontrar juntos los aromas de las flores con los estertores de la muerte

Y se siente tan bien la combinación de aromas de un vino pipeño rústico enrarecido y amenazante y la conjunción del bouquet de un ensamblaje negro que combina el dulce y el agrio el salado y el amargo que es capaz de dejar en la nariz cientos de hermosos e interminables matices

Boston definitivamente huele a puerto entreverado en pasillos de maderas donde es posible impresionarse con una inmensa pata de cangrejo que convive con una mazorca de maíz asado y camarones gigantes que juguetean con patatas cocidas que vaporizan olores sometidos en una vasija de lata que lo condensa todo y que grita por aromas fermentados de cervezas negras

Y caminando de la mano y hablando de olores recordamos los aromas mezclados a fuego lento de la canela de los clavos de olor y del azúcar quemada como caramelo los que impregnaban la casa de la abuela cuando nos regalaba postres de invierno

Alcalá de Henares huele a una extraordinaria mezcla de universidades ancestrales escritores famosos y callejuelas medievales impregnadas de aromas a churros y lenguados cocinados al vapor

E imaginamos en nuestros sueños errantes que Moscú huele a coles húmedas mezcladas con vodka con aroma a miel y que en China se combinan los aromas a especias rojas y verdes con fritangas en las calles que en el amazonas huele a mandioca y a pirañas sangrantes y que en los pueblos de África todo huele a nuez moscada canela jengibre y azafrán

Y recordamos la inaudita pérdida de la capacidad de oler con las malditas alergias resfríos y persistentes sinusitis que agobian

Que ausencia de aromas que ausencia

Imaginamos que en Isla de Pascua huele a sensualidad a lejanía a lomitos frescos de atún servidos en hojas de plátano y huele a miradas perdidas de los blancos ojos

Y siempre nos ha embrujado el olor a nietos blanquecinos graciosos y ágiles

Y en República Dominica huele a todo huele a mulatas candentes con ojos que te fijan la mirada a muchas frutas combinadas con humores etílicos huele a botes húmedos huele a pechos desnudos y sudorosos y huele a inmensos peces espada colgados en las quillas de los botes

Y México huele histórico y violento a tequila banderitas golpeados tortillas tamales y comidas de muertos

En Costa Rica huele a tostones patacones gallo pinto olla de carne y casado y también huele a cariño a mangos chorreados huele a amistad y a pura vida

Y acá nos acostumbramos al olor de las araucarias y los piñones de las manzanas y los membrillos de nuestras cazuelas y picarones al olor de nuestros rincones

Y los aromas de las mujeres amadas están por sobre todos los aromas porque son mezclas de olores de amores tiernos de amores apasionados de amores rabiosos de amores furtivos de amores perdidos de amores eternos

La acompañante del viajero sin decir nada se inundó de aromas

Así todo a la vez comenzó a oler tierno apasionado rabioso furtivo perdido y eterno.